miércoles, 10 de noviembre de 2010

EUROPA: UNIÓN Y DESMEMBRACIÓN DE UN CONTINENTE.


      La idea de conseguir la unidad europea se remonta al siglo II a.C, cuando las legiones romanas se van apoderando, paulatinamente, de casi todo el continente: Europa Central, Occidental y una pequeña franja de la Oriental. Incluso las legiones romanas llegaron a conquistar todo el Norte de África y Oriente Próximo.
      El emperador carolingio Carlomagno va a intentar, a comienzos del siglo IX d.C, la unificación de Europa. Establece la capital en Aquisgrán y, desde allí, pretende la restauración del Imperio romano desde el punto de vista territorial y cultural. Incluso se hace coronar emperador por el Papa de Roma.
      Posteriormente, Carlos V y Felipe II, a lo largo del siglo XVI van a intentar esta unidad europea, aunque sus logros van a ser muy inferiores a los anteriormente mencionados. Será Napoleón Bonaparte, en los primeros años del siglo XIX, quien conseguirá esta deseada unidad europea, pero bajo el control autoritario francés impuesto por la fuerza de las armas. Evidentemente, era muy difícil llegar a la unidad del continente europeo, cuando parte de estos países no había alcanzado su propia unidad nacional, casos de Italia o Alemania.
      A principios del siglo XX, los países europeos se encuentran francamente en decadencia. El impulso colonial iniciado un siglo atrás se ha paralizado. Se producen dos grandes destrucciones del continente provocadas por las dos guerras mundiales, y para salir de estas graves crisis económicas es necesaria la ayuda de una potencia extranjera, los Estados Unidos, que de esta forma se afianzará como la primera potencia mundial.
      En 1952, se dan los primeros pasos (mediante el denominado, Plan Schumann) hacia la creación de la unidad europea, cuyos acuerdos definitivos se firmaron en Roma, el 25 de marzo de 1957. Existe, en ese momento, un gran deseo por parte de casi todos los países de la Europa Occidental de participar, lo antes posible, en este proyecto de unidad económica y política.
      Con la caída del Muro de Berlín y el desmantelamiento del sistema comunista de los países del Este, se produce, en primer lugar, una desmembración de muchos de estos países, como es el caso de Rusia, en donde surgen más de 19 países independientes; la división de Checoslovaquia en dos (checos y eslovacos) , sin olvidarnos de la guerra civil en Yugoslavia, que provocó la división de este territorio en cinco partes, constituyendo los siguientes nuevos países: Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Serbia y Macedonia).
      En los últimos años, en los países de Europa Occidental, se están agudizando las tensiones internas provocadas por los partidos nacionalistas, que pretenden conseguir, lo antes posible, un gobierno autónomo cada vez más fuerte e independiente del central, como ocurre en el caso de España, la división regional de Portugal, el deseo de independencia de Lombardía del resto de Italia, el movimiento independentista corso, que pretende la independencia de la isla de Córcega de Francia, etc.
      En estos momentos, a principios del siglo XXI, en el continente europeo se está produciendo una bipolaridad muy acusada. Por una parte, el deseo de muchas regiones europeas de conseguir los derechos históricos de sus pueblos, remontándose incluso para ello a la Edad Media (Cataluña, P. Vasco, Lombardía, Córcega);y,  por otro lado, muchos países pretenden su rápida incorporación a la Unión Europea, lo que podría prococar serios problemas organizativos y de funcionamiento.
      La proliferación de pequeños estados europeos dificultaría el proceso de la unidad europea e incluso entraría en contradicción del propio "espíritu" comunitario.

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